Vista de Salas Altas en los años 50

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Posiblemente hubo campanas en la Candelera desde el momento de su construcción en la Alta Edad Media; la referencia escrita más antigua que conocemos data del 17 de junio de 1639, cuando los visitadores de la diócesis de Barbastro mandan que se bajen dos campanas de La Candelera a la iglesia de Santa Ana, que se encuentra en construcción, y recomiendan que se acabe la obra con toda perfección. Al final no se llegó a edificar ninguna torre en la iglesia parroquial, y La Candelera continuó albergando el campanario de la localidad.

En noviembre de 1912 se hallaba de paso por la comarca el fundidor de campanas de origen valenciano Roses, el cual contrató con el Ayuntamiento la fundición de una campana de 500 kg que estaba rota desde hacía varios años. El precio pactado fue de 500 pts, que pagarían a partes iguales la parroquia y el Ayuntamiento. La campana llegó por ferrocarril hasta Barbastro en el mes de abril del año siguiente y el precio final fue de 700 pts.

En El Cruzado Aragonés del 15 de octubre de 1927 aparecía la noticia de la bendición de una campana en Salas Altas, hecho que había tenido lugar con toda solemnidad el 12 de octubre en la "placeta" de La Candelera, con la asistencia del pueblo, autoridades y representantes de la diócesis. Con 852 Kg de peso, 1,65 m de altura y 1,18 m de diámetro, se trataba de la campana Grande, y fue fundida por el fabricante de campanas barbastrense Bernardino Barnola.

Esta campana se había roto el día de San Jorge de ese mismo año, y al parecer fue fabricada in situ, es decir, en el exterior de la ermita, todo un acontecimiento para los vecinos de Salas Altas quienes participaron en el proceso echando monedas para que se fundiesen con el bronce. Incluso se creyó que el calor de la fundición podía curar a los herniados. La campana fue bautizada con el nombre de Candelaria y se apadrinó según la costumbre por dos jóvenes del pueblo: Candelera Salamero Larroya y Pascual Pueyo Suelves.

En la carta que envió el alcalde Angel Carruesco Puyuelo al Sr. Obispo pidiendo permiso para llevar a cabo la fundición de la campana y su correspondiente bendición, hace constar que "...es un instrumento público imprescindible en la localidad...", hecho que reafirma la importancia de las campanas para el pueblo.

Sabemos que antes de la Guerra Civil había en La Candelera cuatro campanas; la más pequeña "ro zimbelico", estaba ubicada en una de las ventanas laterales del muro este. Al estallar la contienda, las campanas fueron desmontadas y quebradas como en muchos otros lugares, según nos cuentan "para fabricar munición". La campana Grande se mantuvo en la torre para dar las horas y comunicar mensajes, aunque después no se conservó, ya que las campanas actuales datan todas ellas según las inscripciones que conservan, de 1941.