Romería de San Fabián y San Sebastián

Por Nacho Pardinilla nacho@radiquero.com

Romería a la ermita de San Fabián y San Sebastián en 1996

Los rigores del invierno no han impedido a las gentes del territorio aragonés la celebración de numerosas fiestas en honor a diversos santos, siendo muchas veces el resultado de la cristianización de anteriores ritos paganos.

Son numerosos los pueblos que guardan una gran devoción a los "Santos Barbudos": San Antón, San Vicente y los santos Fabián y Sebastián. En Febrero continúan las celebraciones con La Candelera, San Blas, Santa Águeda y San Valentín.

Por el momento vamos a hablar de la fiesta en honor a San Fabián (Papa) y San Sebastián (soldado). Sus imágenes aparecen en múltiples retablos y lienzos de iglesias aragonesas fruto de la predilección de sus gentes hacia ellos. Un ejemplo lo encontramos en Radiquero, ya que tiene una ermita dedicada a estos dos santos y a ella se acude en romería cada 20 de Enero. Allí se celebra la misa frente al altar, presidido por las dos imágenes situadas en el mismo lugar en que se encontraba el
retablo gótico realizado por Pedro García de Benabarre. También se les canta con gran devoción su himno. Al salir se hace una hoguera, junto a la cual se reúnen los presentes a comer torta bendecida y beber buen vino. Seguidamente cada uno regresa a su casa para comer.

La fiesta continúa por la tarde encendiendo en primer lugar una gran hoguera en la plaza, pasando a convertirse en parte esencial de la celebración. En torno a ella los niños juegan y los mayores se reúnen buscando ese calor tan deseado en estas frías noches invernales. Tal vez sea fruto de un recuerdo colectivo y de origen ancestral nacido entre las gentes que poblaron estas tierras desde tiempos inmemoriales, siendo el fuego la esencia de ritos purificadores ya olvidados.

Mientras tanto otras personas se encargan de preparar todo lo necesario para la gran cena a la que asiste la gran mayoría de los habitantes del pueblo. Y es que todavía queda una larga noche por delante, con risas, jotas, baile y sobre todo buena compañía.

La descripción de Pedro Arnal Cavero

"San fabián y San Sebastián el 20 de enero. Los mozos pondrán una gran troncada en la plaza; tal vez hayan entrado bien en el Código para amontonar, durante la noche, tanto combustible. Echarán una botella de petróleo en los troncos enormes de noguera, de almendrera o de olivera centenaria y dispararán, a bocajarro, unos trabucazos para que los tacos encendidos inicien la gran hoguera entre las primeras horas del día, en plena noche. Y en todas las calles habrá hogueras desde que salga el sol hasta que sea otra vez de noche y recojan as brasadas pa fer a lifara en as casas que les toque el turno.

Antes de misa mayor habrá procesión. Los mozos, que no han dormido en toda la noche afanados en lo de la hoguera de la plaza, llevarán a peaina de San Fabián y San Sebastián y la escoltarán. Cuando la procesión pase, los vecinos avivarán el fuego de las hogueras hasta el punto de que en alguna calle sea preciso esperar a que las llamas no sean irreverentes con las andas y con los santos. Y estos buenos montañeses no saben nada, ni lo necesitan saber, de Osiris, ni de las fiestas de los egipcios en el solsticio de verano, ni del paso aparnete del Sol por el trópico de Cáncer.

¡Qué brendas, qué lifaras hay en todas las calles! El día de San Fabián es el único del año en que también las mujeres de cada calle cenan con los hombres, cantan, bailan, beben, rajan y barafundean.

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Retablo de San Fabián y San Sebastián